La OMS cree que el sistema de patentes de medicamentos perjudica a los pobres

Se plantea recomendar un régimen alternativo de patentes para los
países en desarrollo

14-06-2006 

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Una comisión sobre
derechos de propiedad intelectual, creada por la Organización Mundial
de la Salud (OMS), ha concluido que se debería cambiar el régimen
actual de patentes, porque perjudica a los países pobres. La asamblea
general de la organización, celebrada a finales del mes pasado, no
ha aprobado el informe, pero ha decidido crear un grupo de trabajo para
estudiar las propuestas.


Entre las recomendaciones
incluidas en el informe la más polémica es la que propone que las
compañías farmacéuticas renuncien a patentar sus productos en los
países en vías de desarrollo. Además se aconseja el establecimiento
de un sistema de patentes alternativo para estos países con el que,
gracias a la financiación de los gobiernos, se mejore el desarrollo
y la distribución de los medicamentos.


Hasta el momento, la
OMS no se había pronunciado sobre ningún tema relativo a los derechos
de propiedad intelectual, por lo que se ha acogido la noticia con cautela.
Países como Brasil o Kenia –afectados por el sida y con problemas
de acceso a los tratamientos– han solicitado, sin éxito, la creación
de un programa mundial de medicamentos esenciales, con el fin de asegurarlos
a quienes los necesiten sin ningún tipo de restricción económica.


Las patentes constituyen
una barrera económica para los países pobres, que no pueden pagar
los precios que fijan las compañías farmacéuticas. Al mismo tiempo,
estas últimas no encuentran rentable investigar en nuevos tratamientos
que combatan enfermedades que afectan a estos países.


Hasta ahora, para asegurar
el suministro de medicinas, se recurría a la producción de genéricos
en aquellos países en los que no se reconocían derechos de propiedad
intelectual. Esta práctica abarataba enormemente el precio de los productos.
Por ejemplo, se calcula que el tratamiento que requiere un enfermo de
sida puede costar hasta 10.000 dólares al año con medicamentos protegidos
por patentes; utilizando genéricos el precio baja a unos 300-800 dólares.
El sector farmacéutico se ha opuesto a esta fórmula, por considerar
que pone en peligro la rentabilidad de las grandes inversiones necesarias
para descubrir y desarrollar nuevos medicamentos.


A su vez, el inconveniente
que presenta la propuesta de la comisión de la OMS es que no casa con
las normas establecidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Los países pobres invocan, para importar genéricos, las excepciones
a los derechos de propiedad intelectual que la propia OMC establece,
pero cuando ingresan con pleno derecho en la organización tienen que
adecuar sus legislaciones al régimen internacional de patentes, y la
cuestión se complica.


Esto es lo que está
ocurriendo en la India. La empresa farmacéutica norteamericana Gilead
Sciences ha solicitado en India la patente de un antrirretroviral, Tenofivir,
cuyo genérico se produce en el país. Se ampara en la ley de patentes
que está en vigor desde el año pasado, cuando la India empezó a aplicar
los reglamentos de la OMC.


El problema es que
el tratamiento con Tenvir, el genérico producido por la empresa india
Cipla, cuesta 700 dólares anuales; en los países desarrollados, el
producido por Gilead Sciences supera los 5.700 dólares al año.


Quienes se han opuesto
a que el gobierno conceda la patente a Gilead –algunas ONG y asociaciones
de enfermos– argumentan que Tenofivir es una versión modificada de
un medicamento anterior, por lo que no es patentable según la legislación
india. Este fue uno de los motivos que llevó al gobierno indio a denegar
la patente de Gleevar, un medicamento contra el cáncer, hace pocos
meses.


Desde que la nueva
ley entró en vigor se han solicitado en la India cerca de 9.000 patentes,
de las cuales la mayoría pertenecen a multinacionales farmacéuticas.
El sector farmacéutico indio es uno de los principales suministradores
de medicamentos genéricos a países del Tercer Mundo, por lo que el
reconocimiento en la India de patentes extranjeras puede tener graves
consecuencias.


ACEPRENSA